Hoy, que el dolor es inmenso, es muy fácil que todo suene a palabras vacías. Aun así, no puedo dejar de manifestar todo mi apoyo y mi solidaridad a los afectados por el trágico accidente ferroviario en Adamuz.
Mi pensamiento está con las víctimas, con sus familias y con todas las personas que están sufriendo en estos momentos tan difíciles. Y también con quienes están trabajando sin descanso para atender esta emergencia.
Ante hechos así, solo cabe el acompañamiento sincero, el respeto y la empatía.